Jueves, 17 de Mayo de 2012

KIND OF BLUE AT 50´S JIMMI COBB SO WHAT BAND

Jimmi Cobb, durante su actuación en Almuñécar

Jimmi Cobb, durante su actuación en Almuñécar

Que 80 años no es nada

El único superviviente de la rutilante formación original de 1959 no decepcionó al público entregado que llenó el Parque del Majuel en la primera noche del Festival Jazz en la Costa.

El plato fuerte del festival Jazz en la Costa dio anoche el pistoletazo de salida de la mano de un pletórico Jimmy Cobb a la batería, recordando de cabo a rabo el glorioso ‘Kind of blue’ de Miles Davis. El disco con más ventas, literatura generada e influencia de la historia del género cumple ahora medio siglo y el Parque El Majuelo se llenó de curiosos de distintos pelaje atraídos por
la presencia del único superviviente de aquella grabación enigmática de apenas diez horas en 1959.

Octogenario sólo en el DNI, porque Mr. Cobb lució un espléndido estado de forma para su edad. Ya se sabe que en esto de la música de raíz negra, los años computan en grado. Y una leyenda viva como el baterista de Washington desborda esa capacidad de adhesión propia de los gigantes. Gorra con guiño al ‘maestro’, inconfundible perilla blanca, camisa oscura y tirantes. Increíble: el hombre de los ritmos sosegados y ambientales de ‘Kind of blue’ devolvía la magia del álbum a la costa granadina.

Jimmi Cobb, junto a su banda

Jimmi Cobb, junto a su banda

La Jimmy Cobb’s So What Band revisó en este ejercicio de nostalgia el llamado ‘Kind of blue at 50’. Lejos de la atmósfera humeante que concibió la mayúscula alineación original –Davis, Evans, Coltrane, Chambers, Kelly…–, aunque sobrados de oficio, técnica y garbo para ponerse a la altura de un cancionero redondo que garantiza el aplauso de antemano. Así, Wallace Roney asumió
el controvertido rol de Miles, heredando el melancólico lirismo de su trompeta abierta y con sordina. Nadie le acusó de hereje. El resto de la banda encarnó con galanura las abruptas  perrsonalidades del plantel histórico. El romanticismo de Larry Willis (piano), el bombeo sinuoso del contrabajo y los diálogos en clave ‘cool’ del ‘coltraniano’ Javon Jackson (saxo tenor) y Vicent Herring (saxo alto).


Repertorio sin fisuras. “Sólo por esto me puedo morir tranquilo. ¡Ya he amortizado la entrada!”, comentó un asistente tras la obertura con la hipnótica –y anoche algo más acelerada– ‘So what’. Pieza catedralicia, como ‘Freddie Freeloader’, ‘Blue in green’, ‘All blues’ y los ‘Flamenco sketches’, tantas veces objeto de prolongación. Jazz sencillo, amatorio, embaucador. El patrón de la belleza y de la improvisación modal. Escalas estáticas hoy asumidas en el lenguaje musical de todos los ámbitos. En la velada sexitana, otorgando primeros planos inéditos a la batería. Cuando Cobb ingresó en el elenco de titanes del 59, venía precedido de una notable reputación de ‘currante’ eficaz. En la actualidad, críticos especializados de distintos lugares cuestionan su perspectiva histórica para interpretar la relevancia de ‘Kind of blue’. Fluye por los mentideros la anécdota de que Miles Davis se paraba detrás de Cobb marcando el compás y el ritmo, cuestionando la pericia del ‘batera’. Las excentricidades altivas y desafiantes definían al trompetista. Miles era un tipo difícil de aguantar. Y ahí está Jimmy, defendiendo con dignidad una obra suprema. Para él, ni 80 ni 50 años son nada.


LIONEL LUEKE

Voz y guitarra en color

El segundo de los conciertos del festival presentó el domingo a uno de los artistas más imaginativos del jazz contemporáneo, el guitarrista de Benin Lionel Loueke. Con él estuvieron Máximo Biolcati y Feren Nemeth en el contrabajo y la batería. Un alto nivel de diálogo a partir de una compenetración exacta.


VINCE BENEDETTI & HARDBOP WORLD

Vince Benedetti & Hardbop World

Vince Benedetti & Hardbop World

Benedetti levanta el Majuelo

Vince Benedetti tiene una larga y prolífica carrera a sus espaldas y la anécdota histórica de haber dado la primera oportunidad a la mundialmente famosa ahora pianista Diana Krall. Por eso quizá su último disco se llama ‘Granada calling’. Benedetti ha bautizado a su grupo como Hardbop World, compuesto por  un equipo rítmico formado por los solventes y conocidos Julio Pérez y Guillermo Morente, y de una joven línea de vientos con Miguel Ángel Romero y Antonio González, de los que cabe destacar que, a pesar de su juventud y su formación clásica, tocan largo y con una sincronía perfecta. Tres generaciones de músicos, nacidos en las décadas de los cuarenta, cincuenta y ochenta, conformando un grupo de recreación exacta del mundo del bop, bebop y cool, que entorno a mediados del siglo pasado  estableció unos parámetros aún vigentes.

Benedetti y los suyos levantaron aplausos a golpe de arreglos muy gustosos y elegantes, una ejecución impecable que fue a más,  y un reconocible sentido de la melodía. Cabe destacar en esta actuación el carácter amable de todo lo que hace Benedetti y su interés pedagógico por acercar esta música al oyente, así sus intervenciones son verdaderas clases magistrales que permiten aumentar el disfrute de lo escuchado. Completaron el repertorio propio con algunas versiones de Barry Harris (‘Rouge’) y West Montgomery (‘Mr Walker’) cerrando la noche con un retorno a las fuentes más originales, a las del Nueva Orleáns de Louis Armstrong con un festivo ‘Central avenue’ después de que en torno a un millar de personas obligaran a regresar al escenario a la formación.


Esperanza Spalding, durante el concierto en El Majuelo

Esperanza Spalding, durante el concierto en El Majuelo

ESPERANZA SPALDING

Triunfo en el Majuelo

La única chica programada en el Festival ‘Jazz en la Costa’ de este año encandiló al público el Parque el Majuelo con una voz angelical y un perfecto conocimiento de su instrumento, el contrabajo.

La cantante de jazz Esperanza Spalding levantó de sus asientos al público que acudió al Parque de El Majuelo de Almuñécar para verla actuar dentro del Festival de Jazz de la Costa, donde ofreció un nuevo repertorio en el que interpretó canciones con citas a diversos autores. Spalding protagonizó la noche más multitudinaria de esta edición del Festival, con todo el aforo agotado y colas de personas desde primera hora de la tarde para intentar adquirir una entrada en el último momento.

Con el atractivo de ser la cantante preferida del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, la artista comenzó su espectáculo con estilo funk, utilizó también la sedosidad del softjazz de los años setenta, el soul tierno, la bossa y hasta la música popular argentina. Para Spalding la dificultad de tocar desarrollos complejos con contrabajo y cantar a la vez parece no existir desde que sacara a la venta su segundo disco “Esperanza”.

En la actuación, Spalding se alejó de lo que tenía grabado ofreciendo para esta gira, que continúa por el Jazzaldia de San Sebastián, un nuevo repertorio que contiene citas a autores tan dispares como Wayne Shorter (’Edangered species’), Joao Bosco (’Coisa feita’) o Nina Simona (’Wild is teh wind’). Su frescura y la extroversión de su puesta en escena contagió rápidamente al público que abarrotaba el Parque de El Majuelo, que puesto de pie despidió a la joven artista, que muchos ven como una de las grandes artistas del siglo XXI y que pisaba Andalucía por primera vez.


JOHN SCOFIELD PIETY STREET BAND


Lección de música jovial

John Scofield Piety Street Band

John Scofield Piety Street Band


El festival Jazz en la Costa presentó el miércoles por la noche al nuevo grupo del guitarrista John Scofield en el Parque del majuelo de Almuñécar. Scofield está considerado como uno de los mejores guitarristas del mundo, y a su concierto, el tercero que daba en los festivales granadinos, asistieron numerosos guitarristas de jazz, de rock y hasta de flamenco llegados de toda Andalucía en peregrinación, dispuestos a recibir una ´master-class´ en vivo y en directo.

Desde que Miles Davis con su agudo olfato lo descubriera y lo incorporara a su banda, la vida no podría ser igual para este guitarrista de Connecticut. Sorprendente, osado, cerebral, vanguardista, genuino y puro, cuando quiere. Cualquier calificativo se queda pequeño ante la deslumbrante capacidad de este músico, para el que los estilos no son más que palabras.

Su olfato es sólo comparable a su digitación, perfecta a cualquier velocidad. Y si es capaz de puntear a niveles supersónicos, cuando opta por la economía cada nota se clava en el nervio de la emoción.

El resultado fue un concierto que en su pretendido homenaje al gospel, lo fue también al blues, al gumbo, al reggae que llegó por el puerto de Nueva Orleáns, al jazz –por supuesto– y también al rock and roll o el funk. Todo ello deconstruido desde una pedalera sampler de recursos infinitos y con el concurso de un grupo de viejas caras conocidas (gente de Beach Boys o Bonnie Raitt) donde cobra protagonismo el teclista inglés Jon Cleary, perfecto émulo de Dr. John, a quien de alguna manera recordó todo un programa que encajaba himnos ´inflapechos´ como el ´Angel of times´ al lado de rocanroles tan matones como el célebre ´Good times´. Al final Scofield, de 58 años, se volvió un chaval, y contagió a las 1.500 personas que asistieron a su concierto de esa alegría húmeda y sureña de los pantanos de Louisiana donde nació el blues y el jazz.


STEFANO DI BATTISTA


Stefano di Battista pone a cantar a los asistentes

El jazz italiano está logrando una relevancia muy importante en el panorama internacional y nombres como el de Estefano Di Battista empujan para que sea tomado muy en serio por su altísimo nivel. Ahora que los festivales se abren cada vez más a otras músicas, y sirva de referencia que hasta Pitingo ha cantado en el de San Sebastián, Jazz en la Costa este año se ha enrocado en la (relativa) ortodoxia del género. En esos parámetros la presencia de Di Battista en Almuñécar hizo revivir (en gran parte) esa sonoridad que forma parte ya de la banda sonora de nuestro inconsciente y responde por el término de ‘jazz’. Veloz con en alto y con mucho gusto en el soprano, las primeras dos intervenciones del trío ‘Weather or not’ y ‘Under Her Spell’ fueron dos magníficas explosiones de saxo ‘en modo’ bop.


RON CARTER QUINTET

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Todos de riguroso traje y sin el más mínimo detalle sin control, el cuarteto que acompañó a Ron Carter en la penúltima noche del festival Jazz en la Costa nos devolvió a la época en la que el jazz era de etiqueta y se vivía en veladas de lujo y glamour impecable. Él lo sigue viviendo así. Ron Carter se escribe siempre con mayúsculas. Es historia del jazz viva, memoria del pasado, maestro de maestros y de figuras emergentes (la pizpireta esperanza Spalding fue alumna suya). Más que un concierto, el Ron Carter Quintet regaló (por doce euros es un regalo) una lección magistral de buen hacer y saber estar. Un máster de perfección con la humildad, la talla y la sabiduría de los más grandes en cualquier arte.

La misma elegancia que Ron Carter tiene en su alto porte y su sentida expresión cuando toca, es la que invade toda su música y los conciertos que da. Sus grandísimas manos destilan sabiduría en cada uno de sus pliegues de su arrugada piel y, de cerca, sus ojos, cerrados salvo cuando daba las entradas a golpe de mirada, tiritan con cada nota. Impresionante. Ron Carter llevó a Jazz en la Costa su nueva excursión, ´Jazz & Bossa´, la quinta por tierras brasileñas, recordando que bossa y jazz siempre que se han encontrado han dado resultados sublimes. Durante la primera hora de concierto enlazaron los temas de su reciente disco más un par de citas a Jobim: ´Chega de saudade´ y ´Wave´.


HOY, EN EL FESTIVAL
(22:30 H., PARQUE EL MAJUELO, ALMUÑÉCAR)

ROY HAYNES TRIOHaynestrio_bw

Roy Haynes, batería

Danilo Pérez, piano (sustituido por Dave Kikoski)
John Patitucci, bajo


El nombre de Roy Haynes (Boston, 1925) figura en la lista de los mejores baterías del mundo. Siempre ha estado en el ojo del huracán de la música del siglo XX y posiblemente sea hoy uno de los pocos supervivientes de la era del bop, y solo él puede contar de primera mano sus experiencias vitales e interpretativas con Charlie Parker.

Cuando aparecieron fenómenos del bebop como Kenny Clarke y Max Roach, los salvajes del hard bop como Art Blakey y Philly Joe Jones, o los polirrítmicos del post-bop como Elvin Jones y Tony Williams, él siempre estuvo en la brecha. Y ahí continua, entre otras razones, porque no cayó en la tentación de la espiral autodestructiva de tantos compañeros.

Haynes mantiene una envidiable vitalidad y su sonido aún sigue siendo consistente y contemporáneo. Su gira veraniega de 2009 le va a llevar a los mejores festivales de jazz europeos y para esta ocasión ha vuelto a reunir a uno de sus mejores grupos, el trío con el que grabó hace casi diez años el disco The Roy Haynes Trio, con John Patitucci y Danilo Pérez, una formación ampliamente alabada.

El contrabajista John Patitucci, nacido en Brooklyn en 1959, adquirió fama internacional en 1985, cuando formó parte del grupo del pianista Chick Corea, con las célebres Elektric Band y Acoustic Band. Ha desarrollado su carrera entre gigantes del jazz y también, llevado por su pasión por la música brasileña, con algunos de sus mejores intérpretes, como Milton Nascimiento, Joao Bosco o Ivan Lins. No hace mucho ha compartido escenario con Herbie Hancock y Michael Brecker, y este mismo año acompaña a Wayne Shorter, además de liderar su propia banda. Line by Line (2006) es su último álbum.

Danilo Pérez (Monte Oscuro, Panamá, 1966) se dio a conocer con el grupo del saxofonista Paquito D’Rivera y por ser miembro de la Dizzy Gillespie’s United Nations Orchestra. Imprescindible en la banda de Wayne Shorter, su adaptabilidad a todos los contextos es una de las características del panameño, en formato big band -como deja patente en el disco Panama Suite (2008)- o en las orquestaciones de su reciente Across The Crystal Sea (2008) con  Cassandra Wilson como estrella invitada. Al Festival de Granada ha acudido en diversas ocasiones, la última el año pasado, con Lee Konitz.

Algunos aficionados aún recordarán la actuación estelar de Roy Haynes en Jazz en la Costa de 2002, presentando su disco Birds of a Feather, tributo a Charlie Parker. Esta es sin duda una ocasión única para reencontranos con uno de los grandes rostros de la historia del jazz.



ROY HAYNES TRIO

El trío de Roy Haynes cierra las veladas de Almuñécar

El nombre de Roy Haynes (Boston, 1925) figura en la lista de los mejores baterías del mundo. Siempre ha estado en el ojo del huracán de la música del siglo XX y posiblemente sea hoy uno de los pocos supervivientes de la era del bop, y solo él puede contar de primera mano sus experiencias vitales e interpretativas con Charlie Parker. Anoche, en Almuñécar, ofreció un concierto vibrante con su trío. La baja del pianista Danilo Pérez fue sustituida por Dave Kikoski.